Cuando yo era pequeño allá por el años 60, nací en 1953, iba con mis padres a las fiestas de cerca, no teníamos coche, mi aldea Caldelas, estaba escondida a orillas del río Ulla en el límite con Boqueixón.
Cada año íbamo fijo después de terminar las faenas del campo al San Sebastián del Pico Sacro, al San Antonio de Oca y al “Patio” de Santa Cruz de Rivadulla. En el Pico Sacro decían que había estado la reina Lupa y la Urraca y que en Oca y Rivadulla vivían duques, condes y marqueses que yo andaba buscando a ver si los veía y nunca los veía, pero sí era cierto que existían...


