
Cuando yo era pequeño (nací en el 53), si algo me movía al terminar la dura faena en el campo, labrando un surco con un arado de palo, era la fiesta de San Antonio en el hermoso Palacio de Oca. Decían mis padres que allí vivían duques, condes y marqueses, pero el palacio estaba cerrado y sin luces; pensé que aquello era como un cuento de hadas, algo ficticio o, como se dice ahora, virtual, porque allí no aparecían marqueses por ningún lado, y me olvidé del asunto.
Ya pasó medio siglo y, ahora que estoy jubilado, quise averiguar qué es lo que hubo y hay detrás de este palacio que afortunadamente hoy se puede ver; que esos personajes existieron de verdad y que mis antepasados pudieron trabajar en esta obra de arte, porque las piedras del palacio no las movieron los romanos, sino nuestros abuelos gallegos, grandes maestros de la piedra. Ahí dejo este cuadro-resumen de su historia.. Ver más
